¿Quién no ha tenido siempre a EEUU como una de las primeras
potencias a nivel mundial? Esa es la imagen que desde antaño se ha proyectado
sobre el país norteamericano a través de los medios de comunicación, un país en
el que se goza de derechos y libertades, incluyendo la informativa.
Evidentemente, afirmar esto nos lleva a un gran error,
puesto que es uno de los países más grandes del mundo, y ello, junto con las
políticas herméticas del gobierno estadounidense, nos obligan a matizar, ya que
no corre el mismo peligro un periodistas que se encuentre en la conflictiva
zona de la frontera de México, que un periodista que se encuentre en la ciudad
de Washington DC.
Como no, tenemos que diferenciar entre dos tipos de
peligros: el peligro físico, que pone en riesgo la vida del propio periodista,
y el peligro informativo, que afecta a los ideales periodísticos y hace que la
información sea más o menos veraz e imparcial. En Estados Unidos apenas podemos
apreciar casos violentos y sangrientos que lleve a la primera opción, la de
poner la vida del periodista en riesgo. Al menos no en territorio
estadounidense, ya que no se conocen muchos casos en los que los informadores
hayan sido agredidos físicamente en algún lugar de Estados Unidos, dado que la
seguridad ciudadana es muy efectiva.
Ahora bien, si nos referimos a periodistas estadounidenses o
que trabajan para medios estadounidenses y tienen que desplazar su área de
trabajo al extranjero, concretamente a zonas de conflicto, el factor riesgo
aumenta de forma acelerada. Esto es debido a que el propio gobierno de Estados
Unidos tiene ejércitos y tropas distribuidos en casi todas las zonas
conflictivas del mundo, sobre todo en países de Oriente Medio, en los que ya
han sido asesinados muchos periodistas norteamericanos, por motivos de política
exterior.
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| Periodista James Foley: foto de Huffingtonpost.es |
Esto último podemos verlo reflejado en los dos casos más
recientes: el pasado verano 2014, dos periodistas estadounidenses fueron degollados
por un yihadista del Estado Islámico (EI). Tanto James Foley como Steven
Sotloff fueron decapitados de la misma forma, y ambos habían estado previamente
secuestrados durante un largo período de tiempo. Los yihadistas toman rehenes a
los periodistas de Estados Unidos como táctica de amenaza contra el actual
presidente Barack Obama, para que este despliegue sus tropas de las zonas de
combate y modere sus decisiones de política exterior. Al parecer, de poco ha
servido la pérdida de estos y muchos otros periodistas que permanecen
secuestrados, y que con frecuencia son amenazados de muerte.
No obstante, por cruel que sean estos casos, lo más
peligroso en Estados Unidos respecto a la información periodística es la
censura, y los monopolios y oligopolios de medios de comunicación, que ponen en
tela de juicio la independencia informativa de los medios.
Tanto es así, que a principios del verano de 2014, 38
asociaciones de periodistas de EEUU se reunieron para elaborar una carta al
mismísimo Barack Obama, en la que le pedían que terminase ya con su política de
censura y restricciones en la información, porque se estaba perdiendo cada vez
más la trasparencia informativa.
Desde el paradigmático caso Watergate, en el que dos
periodistas del periódico estadounidense Washington Post descubrieran una trama
de corrupción en la legislatura del presidente Nixon, el académico Peter
Phillips ha venido confeccionando todos los años un “Proyecto Censura”. En este
trabajo, Phillips y sus colaboradores indagan sobre los 25 temas que más
importancia tienen a nivel nacional y que no han tenido ninguna o poca
relevancia en los principales medios del país. De todos los temas estudiados,
el de más importancia ha sido (y más censurado) la dominación de la ideología conservadora de
Estados Unidos en el plano mundial.
| Foto: projectcensored.org |
Asimismo, desde la Telecommunications Act (Ley de
telecomunicaciones), impulsada por la FCC (Comisión Federal de Comunicaciones,
por sus siglas en inglés) en 1996, la empresas y medios de comunicación han
visto cada vez más ampliados los límites de propiedad cruzada, es decir, una
misma empresa de comunicación en Estados Unidos, hoy en día, puede poseer
multitud de medios, sin que esto suponga un delito ni un peligro para la
libertad de expresión ni el pluralismo político. Aunque, claro está, no hace
falta decir que ello conlleva a todo lo contrario: cada vez son más los medios
subordinados al gobierno central de los Estados Unidos.
Dificultades:
En esta nueva entrada, al tratarse de un tema relacionado con Estados Unidos, y dada la lejanía de este y nuestro país, encontrar fuentes personales ha sido imposible. En primer lugar hemos intentado contactar con periodistas que sean de nuestro país y tengan corresponsalía en el país norteamericano. No obtuvimos respuesta, y por ello decidimos intentarlo con algún periodista de Estados Unidos que tuviese su campo de trabajo en alguna zona de conflicto, como hemos indicado más arriba. En definitiva, en las fuentes personales no hemos tenido ninguna suerte.
Sin embargo, sí hemos encontrado la página de projectcensored.org, que contiene los 25 temas anuales menos tratados por los medios convencionales. Asimismo, hemos acudido a las fuentes de internet siguientes: fcc.gov (Federal Communications Commission), rebelion.org, actualidad.rt.com, y elconfidencial.com.

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