domingo, 7 de diciembre de 2014

Periodismo en Oriente Próximo (I): Siria y Estado Islámico


No podríamos dejar de hacer especial mención y volcar nuestra atención en Oriente Próximo, como una de las zonas más conflictivas del planeta, y nos parece casi obligatorio hablar de los peligros e impedimentos a los que se ven sometidos en estas regiones y países los profesionales de la comunicación , tanto foráneos como nativos. La conflictividad que caracteriza a Oriente Próximo se explica atendiendo a todos los factores y motivos componen un paradigma lejos de ser homogéneo. Por supuesto, hablo de los encuentros y convivencias de distintas religiones como son la musulmana, judía y cristiana, las confrontaciones ideológicas, intereses políticos, la variedad de pueblos y etnias, las ambiciones económicas regidas por los depósitos de petróleo en la zona,  las intervenciones militares extranjeras y un largo etcétera. Estos factores conjugan un ambiente propicio para sucesivos conflictos bélicos (regionales e internacionales), revueltas y revoluciones, tensiones políticas y surgimiento de grupos terroristas. En definitiva, Oriente Próximo se ha convertido en uno de los centros de mira y de preocupación de la comunidad internacional; y por ello, en una especie de pozo sin fondo de fuentes de noticias y de informaciones de las cuales son  los profesionales de la comunicación los encargados de recoger, analizar y transmitir al resto del mundo. Claro está, por desgracia los periodistas también son unos actores más, y por ello víctimas demasiado a menudo de este caótico paradigma y por ello a la hora de ejercer su profesión, sufren toda clase de impedimentos, desde la censura y ataques hasta los asesinatos, pasando por secuestros y desapariciones.

Dada la mencionada complejidad de Oriente Próximo, evitaremos hacer una entrada demasiado extensa y pesada para centrarnos en esta primera en Siria y las actuaciones de Estado Islámico en la región, y así concentrar toda nuestra atención en un caso a la vez.

Y es que el caso de Siria merece especial atención. En un relativo corto espacio de tiempo, Siria ha pasado de ser uno de los países más “estables” de Oriente Próximo en cuestión política y social (a pesar de la dictadura de estar bajo un régimen dictatorial desde 1970) y estar en 2005 en el puesto 145 de un total de 167 países en el Índice  de libertad de prensa realizada por Reporteros sin Fronteras, a ser uno de los países más inestables del mundo, con el puesto 176 de 179 del mencionado informe en 2013 y considerado por muchos, ya por encima de países Somalia, uno de los países más peligrosos para el ejercicio de la profesión de periodismo.

Las causas de este descenso tanto en situación socio-política como en las garantías del libre ejercicio del periodismo en Siria se encuentran principalmente en la guerra civil que asola el país desde marzo de 2011. Lo que comenzó como protestas y revueltas contra el régimen establecido y con dos bandos claramente diferenciados, ha desembocado en un conflicto a gran escala, con un enorme interés internacional y con unos bandos cada vez más difusos, en parte a causa de la intervención de otros nuevos actores como son las milicias internacionales o los grupos terroristas, destacando el conocido Estado Islámico entre ellos.

Periodista de guerra en Siria - www.elmundo.es
Y es que este difuso desarrollo de los acontecimientos así como la mencionada intervención de nuevos actores en el conflicto, han perjudicado gravemente a los profesionales de la comunicación. Sería un error caer en la idea de que sólo uno de los bandos que participan en esta guerra es el causante de las paupérrimas condiciones de trabajo o de los constantes peligros en los periodistas de la región. Como hemos mencionado antes, la pluralidad de frentes y bandos que en este momento combaten en Siria hace que las amenazas y los ataques sean recibidos por los periodistas por más de una vía.

Los datos hablan por sí solos. Tomando un año como referencia, 2013, observamos como fueron 75 los periodistas muertos en todo el mundo. Siria encabeza la lista con la escalofriante cifra de 29 de ese total de 75, siendo con amplia diferencia el país con mayor número de periodistas muertos en 2013, muy por encima de Irak con 10. El Comité para la Protección de Periodistas (CPJ), organismo no gubernamental que no sólo recoge datos acerca de abusos cometidos hacia periodistas sino que emprende acciones y denuncia casos concretos, expone que desde el comienzo de la guerra civil en 2011, hanmuerto 72 profesionales de la comunicación en territorio Sirio, siendo una cifra no definitiva debido a las enormes dificultades que tiene un conflicto bélico para recabar datos precisos. Esta cifra recoge a aquellos profesionales muertos por causas de la guerra en el desarrollo o a causa de su actividad de periodista. Por ejemplo, no engloba aquellos muertos por accidentes de tráfico o causas naturales. Cabe destacar, que sin embargo tan sólo un 15% de los periodistas muertos son extranjeros, dejando  un abrumador 85% a los profesionales locales, ya que son en última instancia, los principales objetivos con el fin de evitar que se propaguen noticias o informaciones acerca de, por ejemplo, la posición de un grupo armado, los movimientos estratégicos, o la atrocidades que se producen en el transcurso de la guerra.  

Como ya hemos señalado, muchos son los frentes de donde provienen los ataques constantes a los periodistas.

Las autoridades sirias del gobierno de Al Asad, que ya por descontado hacen uso de una fuerte censura y sistema de represión, destacan con detenciones injustificadas como son los casos del freelance alemán Armin Wertz detenido en mayo de 2013 o del alemán Armin Wertz, que se confirmó su detención por el régimen de Al Asad en mayo de ese mismo año, estando desaparecido desde noviembre de 2012. Aún así, como señalamos con anterioridad son los periodistas locales los que más sufren en este conflicto, ejemplo de los secuestros de la cadena de televisión Orient TV, y es que el gobierno de Al Asad puso en marcha en 2012 una ley antiterrorista que acusa y juzga a los que publiquen informaciones contrarias al régimen por ser consideradas “actos terroristas”. Con esto, actualmente hay acerca de 40 periodistas detenidos por el gobierno.

 Por otro lado, la creciente presencia de grupos terroristas en la región, tanto del  lado de los rebeldes como independientes, no ha hecho más que aumentar los casos de ataques, secuestros y asesinatos a los profesionales de la información.

Convoy armado de Estado Islámico - www.elordenmundial.com
El  ya conocido Estado Islámico, tras haberse asentado en las regiones del norte de Siria aprovechando la debilidad de la zona, lleva realizando constantes ataques a periodistas de una forma que traspasa cualquier límite establecido con anterioridad.  Y es que el EI (Estado Islámico) ha ordenado matar a todos los periodistas que “dañen la imagen de la organización” e incluso los dirigentes de la organización yihadista han llegado a ofrecer recompensas a aquellos que capturen a periodistas extranjeros. Esto desemboca en una situación de “oscuridad informativa” en las zonas controladas por el EI, creando un clima de censura y terror a los periodistas que impiden que estos desarrollen su actividad.Ciudades bajo el control de Estado Islámico han cerrado los medios de comunicación, y las instalaciones y materiales son ahora utilizadas por el Estado Islámico para difundir su eficaz propaganda. Localidades enteras han quedado silenciadas; la mayoría de los periodistas huyen del lugar y los que se quedan permanecen en sus casas. Importante añadir que todo esto ha obligado a numerosos periodistas a tener que cubrir enfrentamientos y escaramuzas a distancia para evitar las represiones del grupo yihadista disminuyendo enormemente la precisión y eficacia de lo que sucede en la zona. Todo esto ha provocado una ausencia de fuentes de información fiables en la región, dando lugar a un denominado “agujero negro informativo”. 

Otros ejemplos de las represiones del Estado Islámico en Siria los casos del fotógrafo Aboud Haddad que fue secuestrado por el EI cuando se disponía a regresar a Turquía, o los conocidos secuestros
Ricardo García Vilanova (izquierda) y Javier Espinosa (derecha)
- www.elmundo.es
en septiembre de 2013 de Ricardo García Vilanova, fotorreportero freelance, y Javier Espinosa, del diario El Mundo. Estado Islámico también practica en las zonas bajo su dominio un  exhaustivo control de las informaciones que circulan, llegando a prohibir la difusión de revistas y publicaciones. Este grupo terrorista, dado a su gran capacidad de organización y a sus cada día más crecientes recursos, lleva a cabo atentados contra emisoras y cadenas de radio y televisión, como fue el caso en el mismo 2013 de Salaheddin TV, que mató a cinco trabajadores de la misma.


En conclusión, el periodismo de guerra es sin duda una de las ramas más peligrosas y arriesgadas de esta profesión. Sin embargo, en Siria  no estamos asistiendo a unos periodistas víctimas de la guerra por daños colaterales, sino que por el contrario estos profesionales se han convertido de una forma demasiado habitual, en auténticos objetivos de los bandos que se enfrentan en este ya tan prolongado  conflicto. Y no sólo eso. Periodistas locales, reporteros de la región y fotógrafos que únicamente pretenden llevar a cabo su trabajo sin involucrarse en ningún bando, acaban siendo víctimas de esta guerra,  no sólo por publicar informaciones o ideas, sino por ser “culpables” de dedicarse a esto del periodismo.

NOTA ACLARATORIA:
Antes de concluir, y como ya nos sucedió en la anterior entrada, nos vemos obligados a señalar que hemos encontrado dificultades a la hora de contar con los testimonios de periodistas y reporteros que trabajan o han trabajado en Siria u Oriente Próximo, pues considerábamos que sus experiencias y visiones de este tema pueden ser extremadamente valiosas e ilustrativas. Hemos tratado de contactar con ellos pero aún sin ningún resultado. No obstante, tenemos la esperanza de poder obtener alguna respuesta en los próximos días y sin duda las incluiremos en próximas entradas del blog.
Por tanto, hemos recurrido a Reporteros sin Fronteras, CJO (Comité de Protección de Periodistas), numerosos artículos de diarios como el País o el Mundo,  el portal MyNews o la página  ‘El Orden Mundial siglo XXI’. Fuentes que sin duda nos han aportado información muy esclarecedora acerca de lo que sucede en esa parte del mundo. 

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