Periodismo en Oriente Próximo (I): Siria y Estado Islámico
No podríamos dejar de hacer especial mención y volcar
nuestra atención en Oriente Próximo, como una de las zonas más conflictivas del
planeta, y nos parece casi obligatorio hablar de los peligros e impedimentos a
los que se ven sometidos en estas regiones y países los profesionales de la comunicación , tanto foráneos como nativos. La conflictividad que caracteriza a
Oriente Próximo se explica atendiendo a todos los factores y motivos componen
un paradigma lejos de ser homogéneo. Por supuesto, hablo de los encuentros y
convivencias de distintas religiones como son la musulmana, judía y cristiana,
las confrontaciones ideológicas, intereses políticos, la variedad de pueblos y
etnias, las ambiciones económicas regidas por los depósitos de petróleo en la
zona, las intervenciones militares
extranjeras y un largo etcétera. Estos factores conjugan un ambiente propicio
para sucesivos conflictos bélicos (regionales e internacionales), revueltas
y revoluciones, tensiones políticas y surgimiento de grupos terroristas. En
definitiva, Oriente Próximo se ha convertido en uno de los centros de mira y de
preocupación de la comunidad internacional; y por ello, en una especie de pozo sin fondo de
fuentes de noticias y de informaciones de las cuales son los profesionales de la comunicación los
encargados de recoger, analizar y transmitir al resto del mundo.
Claro está, por desgracia los periodistas también son unos actores más, y por
ello víctimas demasiado a menudo de este caótico paradigma y por ello a la
hora de ejercer su profesión, sufren toda clase de impedimentos, desde la
censura y ataques hasta los asesinatos, pasando por secuestros y
desapariciones.
Dada la mencionada complejidad de Oriente Próximo,
evitaremos hacer una entrada demasiado extensa y pesada para centrarnos en esta
primera en Siria y las actuaciones de Estado Islámico en la región, y así concentrar toda nuestra atención en un caso a la vez.
Y es que el caso de Siria merece especial atención. En un relativo
corto espacio de tiempo, Siria ha pasado de ser uno de los países más
“estables” de Oriente Próximo en cuestión política y social (a pesar de la
dictadura de estar bajo un régimen dictatorial desde 1970) y estar en 2005 en el puesto 145 de un total de 167 países en el Índice de libertad de prensa realizada por Reporteros sin Fronteras, a ser uno de los países más inestables del mundo,
con el puesto 176 de 179 del mencionado informe en 2013 y considerado por
muchos, ya por encima de países Somalia, uno de los países más peligrosos para
el ejercicio de la profesión de periodismo.
Las causas de este descenso tanto en situación
socio-política como en las garantías del libre ejercicio del periodismo en Siria
se encuentran principalmente en la guerra civil que asola el país desde marzo
de 2011. Lo que comenzó como protestas y revueltas contra el régimen
establecido y con dos bandos claramente diferenciados, ha desembocado en un
conflicto a gran escala, con un enorme interés internacional y con unos bandos
cada vez más difusos, en parte a causa de la intervención de otros nuevos
actores como son las milicias internacionales o los grupos terroristas,
destacando el conocido Estado Islámico entre ellos.
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| Periodista de guerra en Siria - www.elmundo.es |
Y es que este difuso desarrollo de los acontecimientos así
como la mencionada intervención de nuevos actores en el conflicto, han
perjudicado gravemente a los profesionales de la comunicación. Sería un error
caer en la idea de que sólo uno de los bandos que participan en esta guerra es
el causante de las paupérrimas condiciones de trabajo o de los constantes
peligros en los periodistas de la región. Como hemos mencionado
antes, la pluralidad de frentes y bandos que en este momento combaten en Siria
hace que las amenazas y los ataques sean recibidos por los periodistas por más
de una vía.
Los datos hablan por sí solos. Tomando un año como
referencia, 2013, observamos como fueron 75 los periodistas muertos en todo el
mundo. Siria encabeza la lista con la escalofriante cifra de 29 de ese total de 75, siendo con
amplia diferencia el país con mayor número de periodistas muertos en 2013, muy por encima de Irak con 10. El
Comité para la Protección de Periodistas (CPJ), organismo no gubernamental que
no sólo recoge datos acerca de abusos cometidos hacia periodistas sino que
emprende acciones y denuncia casos concretos, expone que desde el comienzo de
la guerra civil en 2011, hanmuerto 72 profesionales de la comunicación en territorio Sirio, siendo una
cifra no definitiva debido a las enormes dificultades que tiene un conflicto bélico
para recabar datos precisos. Esta cifra recoge a aquellos profesionales muertos
por causas de la guerra en el desarrollo o a causa de su actividad de
periodista. Por ejemplo, no engloba aquellos muertos por accidentes de tráfico
o causas naturales. Cabe destacar, que sin embargo tan sólo un 15% de los
periodistas muertos son extranjeros, dejando
un abrumador 85% a los profesionales locales, ya que son en última
instancia, los principales objetivos con el fin de evitar que se propaguen
noticias o informaciones acerca de, por ejemplo, la posición de un grupo
armado, los movimientos estratégicos, o la atrocidades que se producen en el transcurso
de la guerra.
Como ya hemos señalado, muchos son los frentes de donde
provienen los ataques constantes a los periodistas.
Las autoridades sirias del gobierno de Al Asad, que ya por descontado
hacen uso de una fuerte censura y sistema de represión, destacan con
detenciones injustificadas como son los casos del freelance alemán Armin Wertz
detenido en mayo de 2013 o del alemán Armin Wertz, que se confirmó su detención
por el régimen de Al Asad en mayo de ese mismo año, estando desaparecido desde
noviembre de 2012. Aún así, como señalamos con anterioridad son los periodistas
locales los que más sufren en este conflicto, ejemplo de los secuestros de la
cadena de televisión Orient TV, y es que el gobierno de Al Asad puso en marcha
en 2012 una ley antiterrorista que acusa y juzga a los que publiquen informaciones
contrarias al régimen por ser consideradas “actos terroristas”. Con esto, actualmente hay
acerca de 40 periodistas detenidos por el gobierno.
Por otro lado, la
creciente presencia de grupos terroristas en la región, tanto del lado de los rebeldes como independientes, no
ha hecho más que aumentar los casos de ataques, secuestros y asesinatos a los
profesionales de la información.
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| Convoy armado de Estado Islámico - www.elordenmundial.com |
El ya conocido Estado Islámico, tras haberse asentado en las
regiones del norte de Siria aprovechando la debilidad de la zona, lleva
realizando constantes ataques a periodistas de una forma que traspasa cualquier
límite establecido con anterioridad. Y
es que el EI (Estado Islámico) ha ordenado matar a todos los periodistas que “dañen
la imagen de la organización” e incluso los dirigentes de la organización yihadista han llegado a ofrecer recompensas a aquellos que capturen a periodistas extranjeros. Esto desemboca en una situación de “oscuridad
informativa” en las zonas controladas por el EI, creando un clima de censura y
terror a los periodistas que impiden que estos desarrollen su actividad.Ciudades bajo el control de Estado Islámico han cerrado los medios de comunicación, y las instalaciones y materiales son ahora utilizadas por el Estado
Islámico para difundir su eficaz propaganda. Localidades enteras han quedado silenciadas; la mayoría de los periodistas huyen del lugar y los que se quedan permanecen en sus casas. Importante añadir que todo esto ha obligado a numerosos periodistas a tener que
cubrir enfrentamientos y escaramuzas a distancia para evitar las represiones
del grupo yihadista disminuyendo enormemente la precisión y eficacia de lo que
sucede en la zona. Todo esto ha provocado una ausencia de fuentes de
información fiables en la región, dando lugar a un denominado “agujero negro
informativo”.
Otros ejemplos de las represiones del Estado Islámico en Siria los
casos del fotógrafo Aboud Haddad que fue secuestrado por el EI cuando se
disponía a regresar a Turquía, o los conocidos secuestros
en septiembre de 2013 de Ricardo
García Vilanova, fotorreportero freelance, y Javier Espinosa, del diario El
Mundo. Estado Islámico también practica en las zonas bajo su dominio un exhaustivo control de las informaciones que
circulan, llegando a prohibir la difusión de revistas y publicaciones. Este grupo terrorista, dado a su gran
capacidad de organización y a sus cada día más crecientes recursos, lleva a
cabo atentados contra emisoras y cadenas de radio y televisión, como fue el
caso en el mismo 2013 de Salaheddin TV, que mató a cinco trabajadores de la
misma.
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| Ricardo García Vilanova (izquierda) y Javier Espinosa (derecha) - www.elmundo.es |
En conclusión, el periodismo de guerra es sin duda una de
las ramas más peligrosas y arriesgadas de esta profesión. Sin embargo, en Siria no estamos asistiendo a unos periodistas víctimas de la guerra por daños
colaterales, sino que por el contrario estos
profesionales se han convertido de una forma demasiado habitual, en auténticos
objetivos de los bandos que se enfrentan en este ya tan prolongado conflicto. Y no sólo eso. Periodistas locales,
reporteros de la región y fotógrafos que únicamente
pretenden llevar a cabo su trabajo sin involucrarse en ningún bando, acaban siendo víctimas de esta guerra, no sólo por publicar informaciones o ideas,
sino por ser “culpables” de dedicarse a esto del periodismo.
NOTA ACLARATORIA:
Antes de concluir, y como ya nos sucedió en la anterior entrada, nos vemos obligados a
señalar que hemos encontrado dificultades a la hora de contar con los
testimonios de periodistas y reporteros que trabajan o han trabajado en Siria u
Oriente Próximo, pues considerábamos que sus experiencias y visiones de este tema
pueden ser extremadamente valiosas e ilustrativas. Hemos tratado de contactar
con ellos pero aún sin ningún resultado. No obstante, tenemos la esperanza de
poder obtener alguna respuesta en los próximos días y sin duda las incluiremos
en próximas entradas del blog.
Por tanto, hemos recurrido a Reporteros sin Fronteras, CJO
(Comité de Protección de Periodistas), numerosos artículos de diarios como el
País o el Mundo, el portal MyNews o la página ‘El Orden Mundial siglo XXI’. Fuentes que sin
duda nos han aportado información muy esclarecedora acerca de lo que sucede en
esa parte del mundo.



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